Tard o d'hora tot s'acaba però tornarà a començar com la llum del dia que ens deixa en l'obscuritat, el silenci del poeta i la pàgina en blanc..conviuran fins que el cercle es torni un altre cop a tancar.


Hoy quiero aprender..A recorrer toda mi emoción desnuda..
a saber y actuar contra de eso que nunca permito en la vida..
a liberar de dentro esa ternura, que fluye por dentro..hoy lo haré!
Escucharé todo lo que me digas
en muchas voces existe la cordura, esa que hace ver que falta tanto en esta linda vida.. por la cual hay que luchar!
Y cuando nadie para un rato y mira a su alrededor, no se deja afectar..
y es que este mundo gira tan deprisa...
Hoy voy a entender lo pequeño que soy en la vida
voy a aprender que lo pequeño es grande día a día
y hoy voy a saber y recoger toda vuestra caricia, que llega a la piel y hará bien..
Hoy he aprendido que cada uno es de una manera,
y hay que saber compartir recursos y destrezas,
porqué la belleza está en dar y recibir, colaborar por un futuro digno y conjunto.
Y cuando uno para y vé una roja sonrisa,
le da aliento para seguir i sonreír él también..
¿y en qué consiste sinó la vida más que en pasarlo uno bien junto con los demás?


Es difícil decir más en menos letras. Con ellas se forma un gran nombre de mujer: inmenso, profundo, navegable. ¡Un nombre navegable! Fascinante. La mar, para los que la aman, tiene nombre de mujer. Y la mujer amada tiene nombre de Mar. A más de una le da vértigo tanto nombre y lo suaviza anteponiéndole el nombre de María. María del Mar. En este nombre se tempera la bravura y la grandeza del mar con la suavidad del nombre de María. Cada nombre tiene su grandeza y su belleza. Éste la tiene a mares. Viene del latínmare, maris. Su raíz continúa invariable. Curiosamente su plural es Maria (que no se lee María, sino Mária).
Santa María del Mar es una de las advocaciones más antiguas de la Virgen. No está relacionada con ninguna aparición, sino con la necesidad que sienten los marinos y sus familias que quedan en tierra, de contar con la más alta protección en el cielo. Stella Maris, Estrella del Mar, llaman a la Virgen marinera desde antiguo. La inigualable iglesia gótica de santa María del Mar en Barcelona es la más exquisita muestra del culto que desde la Edad Media se rinde a la Virgen bajo esta advocación. Es una de las joyas del gótico. Celebran su onomástica las que lucen este precioso nombre el 15 de agosto, fiesta grande de todas las que de una u otra forma llevan el nombre de María; en Granada se celebra Nuestra Señora del Mar el sábado contiguo al último domingo de septiembre; y en otras poblaciones el 15 de septiembre.
En la mitología griega la Mar estaba personificada en Talasa, madre de Venus (en El nacimiento de Venus, de Botticelli, vemos nacer a la diosa de las olas del mar). El animal mítico que simboliza la mar, es el delfín. En la mitología de los parsis se llama Mar al ángel de los astros, y también al Sol se le da el nombre de Mar. El mar y la mar forman parte de nuestras vidas y ha empapado nuestro lenguaje como las olas empapan las arenas de la playa. Hablar de la mar, empeñarse en meter la mar en un pozo, Estar la mar muy alta, Romperse el mar, Subir la mar, Arar el mar, Arrojarse a la mar, Agitarse el mar, Haber mar de fondo, Mar tendida, Mar en lecho, Mar de delicias, Estar hecha un mar de lágrimas... son metáforas marinas que usamos para describir nuestras conductas y nuestros estados de ánimo. Y por el mismo camino van los refranes: Do va la mar, vayan las arenas, y este otro: La mar que se parte, arroyos se hace.
Ciertamente la mujer ha tomado posesión de todas las bellezas de la tierra para que le sirvieran de nombre. No era pensable que dejase olvidada la mar, con su enorme poder de evocación. Decir Mar es pensar en hacerse a la mar y navegar por sus inmensidades. Ojos navegables, corazón navegable. Es asomarse a horizontes que se curvan tocando el cielo. Mar es riego, es aventura, es riqueza, es fascinación, es abismo, es inmensidad. Es un mundo por el que podemos simplemente pasar, o en el que si somos valientes podemos sumergirnos y gozar de bellezas inimaginables. Siempre es el mismo, pero ofreciendo a cada hora un nuevo rasgo de su inagotable belleza. Es un nombre tan inmenso como el mar. ¡Felicidades!